La siguiente carta fue enviada por Raúl. Quiero hacerla pública a través de este medio.
CASA HABITACIÓN DESDE MI RINCÓN
CHIQUILLAS LINDAS Y TROPEL DE VIEJOS:
A toda la comunidad educativa, sin excepción.
Les escribo desde la distancia porque no soy capaz de hablarlo desde la cercanía en que estuve durante muchos años.
Agradezco grandilocuentemente las diversas manifestaciones de afecto y cariño, particulares y colectivas, el homenaje del día viernes; la numerosa participación, la solicitud de quienes organizaron, atendieron y le dieron vida al evento tal vez inmerecidos.
Cada experiencia vivida estos últimos días y particularmente el viernes, son aquellas que todos; cada uno según su estilo, debiera experimentar desde la solidaridad, el cariño, el reconocimiento del otro en tanto individuo susceptible de enriquecerse con su próximo, de momento en momento.
Aunque con sólo cuatro días de antelación me avisaron que dejaría de pertenecer al magisterio municipal, (habiéndolo esperado para seis meses más), tengo la convicción de haber entregado esfuerzo, conocimientos acumulados y reelaborados. Compromiso con seres que son como nuestros hijos y por quiénes nada negativo haríamos, así como, tampoco lo haríamos con los nuestros, estuve una vez más en paz conmigo mismo.
Dejarlos a todos; de capitán a paje, fue dejar junto con las huellas, lo mejor que pude ser, nada me faltó ni nada sobró. Eso es lo que fui porque eso es lo que soy, nada más. Toda otra aspiración hubiera sido vana ilusión.
Siempre el quehacer educativo lo entendí y experimenté como un conducir desde la percepción más universal y libre de la realidad que fui capaz de experimentar. No más allá ni más acá, aún cuando pareciera obsesión por "obligar" a los alumnos a comprender, vibrar y transformar el plomo en oro. Ellos sabían que una de las claves no es poder sino, QUERER PODER. De tal manera, cada uno debía sacar fuera por sí mismo lo que en su ser habita. Debía aprender a criar, dirigir y encaminar ése, su ser en el contexto de su existir, es así que transformándolo en uso y costumbre, pudiese ojala pronto, templar su carácter en cada batalla con sus armas blancas, sobre la base del propósito definido durante la gran y existencial guerra del día a día, con sus defectos, vicios y errores que cada uno de nosotros posee dentro de sí y en la experiencia cotidiana.
En la más angustiante oscuridad, una lucecilla brilla como en el firmamento, es condición sine qua non, ver en la oscuridad y no enceguecerse con la luz.
El mundo interior en el mundo exterior trascienden en cada momento que generamos vida.
Los jóvenes saben o deben saber que los principios deben ser aplicables, que los ejemplos pueden ser constructivos o destructivos, que es de primera necesidad educar la inteligencia y fortalecer la voluntad.
Los fundamentos filosóficos de la Educación no han cambiado ni lo harán porque las condiciones epocales sean diferentes. Lo distinto puede ser la forma y por tanto las pedagogías como instrumento metodológico, no así el compromiso ad aeternum, de aquel educador cuya autoexigencia diaria es ser el mejor, para mostrar a quién comienza a abrir los ojos y pedir su alimento, que ser el mejor es factible y que la autorrelización íntima del ser, también lo es.
Se trata de la causa educativa de cada individuo hacia los fines superiores del hombre; de cada hombre, de ese hombre que soy yo, y de ese proyecto humano a quién puedo construir o destruir.
Entre los principios y fines cuan importantes son la razón, la virtud y el saber.
Ahora intentaré responder al Sr. Gonzalo Sánchez y otros que permanecían inquietos por una respuesta acerca del alma.
Desde la filosofía, el alma no es una entidad ni una utopía. Es experiencia pura. El alma se encarna, sólo se tiene, la materia prima.
Ella es la activación progresiva y auténtica movilización, en el despertar de la conciencia por cada partícula de nuestro ser, la cual permanece adormecida, aún cuando es potencialmente energía, luz y poder.
No nacemos con alma sino con semilla potenciadora de su autodesarrollo íntimo, bajo las condiciones de cada cual, a partir del reconocimiento y aceptación de la porción de la realidad que nos corresponda experimentar para que ella, se trasunte en vida.
Por Ejemplo:
Cuando somos usufructuadores de mitos.
Cuando miramos la supuesta intención y no la acción.
Cuando vemos lo que queremos ver y no lo que hay ahí.
Cuando prejuzgamos.
Cuando callamos, refugiados en el silencio.
Cuando gritamos en medio del bullicio de modo que no se sabe, quién gritó ni qué dijo, pero si escuchamos "lo que se dijo".
Cuando en la complicidad, no somos culpables.
Cuando en la ordenanza, no mandamos o cuando mandamos, no fuimos nosotros.
Cuando en la autoconmiseración, somos víctimas.
Cuando en el discurso somos irresponsables. Cuando nuestro reiterado verbalismo no se traduce en acción ejemplarizadora sino en persuasiva convicción. Cuando una nube con vestiduras nos acompaña, sin poder percibir en la transparencia.
Cuando la verdad se confunde o la confundimos con el engaño o con la mentira.
Entonces, ... NO ESTAMOS ENGENDRANDO ALMA.
La conciencia moral, es virtud en la ley y virtud en el ejemplo.
Los falsos saberes, el engreimiento, los dogmatismos autárquicos, los subjetivismos enarbolados de verdad, la moral de mal uso y abuso, las ignorancias encubiertas, las inauténticas satisfacciones, entre otras, no son reprochables cuando son expresión de la inconciencia, pero sí son condenables cuando conociéndolas, nada se hace por transformarlas desde dentro.
Ha sido mi percepción que uno de los fundamentos de la Educación es contribuir a mostrar que cada ser humano y los alumnos en particular son una posibilidad de lo infinito.
Dicha infinitud comienza cuando nos disponemos a ascender a lo alto de la montaña.
Caminemos comunidad educativa, ascendamos, aliviemos nuestras pertenencias, escuchemos el grito en el silencio, veamos el color en la oscuridad, descubramos la flor que surge de entre los riscos, observemos como seres tal vez unicelulares emergen en el universo pluricelular, veamos el universo en el multiverso.
No es fácil descubrir el YO SOY, pero sí estoy convencido, que podemos VIVIR LA INFINITUD EN CADA INSTANTE y al mismo tiempo EXPERIMENTAR EN LA INSTANTANEIDAD LO INFINITO.
Reciban mi aprecio, mi cariño y mi agradecimiento.
RAÚL J. DURAN CH.
Santiago. 01/12/08 (15 Hrs.)


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