Casi se nos va el año. Los últimos promedios se están calculando en estos días.
Hora de cierres. Momento importante para el alumnado que denota cierto cansancio inquieto y ganas de vacaciones. Momento de intensidad para profesores y profesoras, clausura de los libros de clases y planillas rebosantes. Epoca de preguntas para madres y padres.
Después de todo, la temporada ha sido dura. Y más encima, tener qué pensar en un proyecto educativo. Que joda, qué suerte, no me interesa, dale.
Agrradezco la disposición, he aprendido mucho, pasando por varios momentos. Desde un optimismo ingenuo, confusión, alegría, enojo, sospecha, gratitud, admiración, alerta, escucha, distancia, ambición, nostalgia, y más recientemente, cansancio animoso y confiado optimismo.
Me sigue llamando la atención y motivando la potencialidad de esta comunidad que puede ser el Liceo de Aplicación, incluyendo sus exalumnos. Lindo el desafío que tiene ante el país.
Demostrar que la educación tiene que ver con una sociedad que se puede construir desde los ciudadanos en su territorio.
Les invito a conversar. Anímese a comentar abajo ¿CÓMO HA SIDO ESTE AÑO? ¿QUE HA APRENDIDO?
Efectivamente ha sido un año complicado, duro, no excento de dificultades, ahora mismo con ciertas incertidumbres relacionadas con el futuro funcionamiento , que afortunadamente están siendo despejadas. El agotamiento y cansancio de todos marcan este período final de diciembre, no obstante aquello la lección que se puede destacar luego de esta etapa de trabajo en las condiciones de emergencia en la que hemos laborado son que La institución Liceo de Aplicación existe aquí y en donde estemos y es tarea de todos lograr que siga siendo así.
Esta etapa de transición, en la que se construirá el PE y el Arquitectónico será la prueba para todos de que es posible superar las dificultades.
emiliofs